Cuentos Altruistas. Capítulo 4. Más veloz que el viento.




Algunos se acercaron a Satinka para apreciar su amuleto. Nunca el gran pluma blanca había contemplado unos colmillos tan gruesos y afiliados por un lateral, dentados como una sierra. Algo extraño para un felino, pero posible para un castor. El viejo pluma blanca le miró a los ojos. Buscaba a un mentiroso. Pero el brillo de la sinceridad se reflejaba con fuerza en la mirada de Satinka.
"¿Tal vez lo que vio Satinka era otra cosa?" Y para ganarse el respeto de los demas cogio los dientes de un castor muerto y se inventó la historia?. Tal vez cayo en una de esas fosas de cazadores de otras tribus, en que se tiran los restos de los animales para que la olor a carne no alarmara a los depredadores?.
Era comprensible. Tenia sentido. ¿O tal vez no.?

El frío se hacía más seco aquella noche. Como si el invierno estuviera cerca. La dama del manto blanco reclamaba con la helada brisa su posición en la tierra Cheroqui. Un grupo fue a buscar más leña para hacer un fuego más grande.
Gran pluma blanca y Satinka se quedaron solos.
El viejo de cejas blancas, le miraba. Pero el, más joven que el gran jefe diez osos, apartaba la mirada.
-. Porque me miras así.?
-. No te estoy mirando a ti. Intento hablar con tu espíritu. ¿Quiero saber por qué nunca me lo dijiste?
-. Madre y tu quería que fuese como su padre, un cazador Tatanka. Además, ¿ que insinuas? ! Yo vi a ese demonio, mirándome! !Estaba aterrado!. !Sin poder moverme!...
Pluma blanca no dijo nada. Le seguía mirando a los ojos intentando percibir ese algo q tienen los deshonestos en su ojos cuando inventan patrañas: hablan de una forma extraña,rápida, repetitiva, y mezclando temas al mismo tiempo, acabas siempre sabiendo cosas sin haber aprendido nada, pero con la gran certeza de que "el" tiene toda la razón del mundo.
Gran pluma blanca se acerca a Satinka.
-. Voy a contarte una historia. Acerquemonos al fuego... ( dijo con un justo y moviendo su cabeza al fuego) les esperaremos junto a las brasas.
El indio con multitud de pieles de oso, sentia el frio. Aquella agua blanca se comportaba como una pluma al caer caer. El músico indio, extendió su brazo, y con la palma de su mano. Al tocar aquella cosa, ni fría ni húmeda, sintió como si el creador le hubiera besado sus manos, como si una entidad velará por su vida y le transmite su fuerza mediante una sutil caricia, o como el beso de una alma errante, que se percibe y no se ve, pero se siente.
El ambiente estaba cargado de esa energía primogénita, esa fuerza que se comporta como una loba con sus cachorros: los cobija en su regazo, les da calor a pesar de las inclemencias del tiempo. En su habitáculo natural conspira contra los fríos vientos del ártico,revisa a cada uno de us hijos, los limpia y posiciona, para que no exista la posibilidad de frio en su camara.

Esa misma sensación tenia el musico de las pieles de osos. Sus ojos cerrados contemplando la imensidad de la noche y sus discipulos las nubes grises, conectando con esa fragancia que venía del tiempo, junto con aquellos copos blancos que caían del cielo. Un firmamento, hermoso, bello, inspirador, lleno de misterio y magia, limpio y transparente que a pesar de la cortina grisácea del mal tiempo, se podía ver la vía láctea y sus eternas herrantes.
Comenzaba a nevar. El indio de pieles de oso, puso sus labios cortados en el instrumento de viento, tenia la suficiente inspiración para tocar una vez más, su flauta.
Y el musico inspirado en su entorno comenzó a tocar esa música tan especial. Los sonidos del instrumento acompañaban las palabras de Gran pluma blanca.

".- Todos sabemos lo importante que es el día...-.".
El mundo se transforma cuando los primeros rayos del gran fuego de la mañana atraviesan las montañas, hace cantar al torrente, saltan los peces y reclama a las bestias a beber su agua. La vida fluye por cada rincon de la gran tierra Siux. Solo el viento, fuerte, veloz, intrépido y descuidado, utiliza su poder para competir con "los hombres de cuatro patas". El viento de la pradera, es un espíritu sin carga y responsabilidad, sin árboles, rocas o laderas, de ahí su poder y fuerza. Es libre de ser el mismo. No hay criatura que pueda vencer al viento. . Pero aún asi es esclavo del carácter y estado de animo del día: del sol depende si debe comportarse como un susurro o como una tempestad. Como el caballo: siempre fue un espíritu libre, como el viento esta encadenado al cielo y a la tierra, el espíritu de cuatro patas lo está con el hombre. Para comer, para correr y para proquear. Elegante, bello y hermoso, fue acogida en nuestro panteón de los espíritus sagrados, al igual que el lobo y el búfalo. Nos recuerda que el hombre puede ser libre siendo esclavo.
En el poblado de mis padres, habían pocos caballos. Pero cuando llego el primero, todos los niños fuimos a verlo.
"Una yegua, de ojos negros como la noche al igual que su piel. Furiosa, intrépida, incontrolable, e indomable. Pero sedienta de sed."
Todos querían subir a sus lomos. Éra la primera vez que un caballo estaba allí con todos los del poblado, observando com saltaba y brincaba, dando coces al aire con las patas traseras.
Pero todos lo que se subían, no duraban ni un suspiro y caían al suelo. Así, toda la tarde. Uno tras otro. Incluso yo quise probar mis actitudes como hombre y demostrar a todos que a pesar de mi estatura pequeña, era capaz de dominar aquella criatura donde los demás habían fracasado. Pero al igual que el resto me confíe y me tiro al suelo.
Al anochecer, un grupo nos acerquemos a las maderas de la cerca. Aquel animal, era bello y hermoso. Mis amigos y yo no teníamos palabras para describir aquellas sensaciones,
" -.es como si te regalasen un could o una de esas armas blancas del hombre pálido que escupe junto con el trueno puntas de flechas, se te queda grabado en la sesera durante toda la vida.("decía pluma blanca. ). " En ese instante, alguien se acercó. Todos los niños lo teníamos prohibido, però aun así, quisimos ir. Si nos descubrían, el castigo por salir de casa en plena noche era una semana de trabajos obligados, como recoger los excrementos de los animales para meterlos en una oquedad en la tierra. Però aquel riesgo nos hacía sentirnos !extremadamente vivos!
Todos ellos encontraron un escondite, menos yo. No se en lo que pensaba.... pero allí estaba, dentro del recinto de aquella bestia. Entonces, el vigilante miro por los maderos, por si aun seguía el animal.
Lo más curioso, es que ella se puso delante de mi y el vigilante no pudo verme.
Cuando se fue. Me levante y la mire a los ojos.
-. ¿Que viste?
-. Por primera vez, pude ver a esa criatura, su verdadero ser, como si fuera una persona. Deje de lado su color y forma, su condición animal, su situación en el mundo Cheroqui. Entonces lo entendí. Los espíritus de las llanuras así lo verificaron, un hombre que podía comprender a los hombres de cuatro patas...

El tiempo transcurrió. El joven y el caballo se veían todas las noches. Los dos aprendían un nuevo idioma, compuesto de gestos y sonidos. Como si solamente ellos dos se pudieran entender.
Llegado el momento, el atrevimiento por parte del chico, hizo que los dos saltasen la balla.
-.Aquel animal, corría y corría....Yo temía caerme. Agarraba con todas mis fuerzas a su cabello oscuro mientras que cruzavamos el prado y las estepas como el viento repentino. Mi corazón parecía salir de mi pecho. Pero al estar un buen rato cabalgando y esquivando toda clase de obstáculos, me sentía vivo. Estaba volando.
Con el tiempo, yo crecí y las obligaciones de un adulto hicieron que viera el mundo de otra forma. Los hombres blancos, querían atravesar toda la tierra Sioux con su serpiente de hierro y fuego. Pero el hambre, y el pesar de los años hicieron que aquel animal perdiera a la contra al enemigo insuperable que todos afrontamos al final. Éra viejo, pero su mirada estaba llena de esa energía. Seguía mirando como desde el primer dia.
"Viejo però con espíritu de un niño"

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